¿Son malos los ateos?

Juan Manuel Ruiz

El libro “dios no es bueno”, así, con minúscula, está causando una enorme polé­mica en el mundo, ha sido un auténtico best-seller traducido a diez idiomas, y es uno de lo más vendidos en la Feria del Libro de Bogotá. Su autor, Christopher Hitchens, es un periodista británico que se ha erigido como el abanderado o máximo responsable de los “enojados” que pululan en el planeta, y que protestan contra los males que nos aquejan.

Pues bien, en su obra Hitchens señala al sentimiento religioso como una mani­fes­tación inferior que sienten aquellos que no han evolucionado todavía hacia una etapa superior. “La fe religiosa es imposible de erradicar precisamente porque somos criatu­ras que todavía estamos evolucionando. Jamás sucumbirá; o, al menos, no sucumbirá hasta que superemos el miedo a la muerte, a las tinieblas, a lo desconocido y a los de­más”.

Hitchens estuvo hace un año en el Hay Festival de Cartagena de Indias y levan­tó ronchas con sus comentarios alrededor de la religión, del presidente Bush y de la ma­dre Teresa de Calcuta, a quien hizo graves acusaciones. Ahora Hitchens dice que tiene cuatro objeciones a la fe religiosa: una, que representa de forma absolutamente incorrec­ta los orígenes del ser humano y del cosmos. Dos, que debido a este error inicial consi­gue aunar el máximo de servilismo con el máximo de solipsismo. Tres, que es causa y consecuencia al mismo tiempo de una peligrosa represión sexual y, cuatro, que, en últi­ma instancia se basa en ilusiones.

Hitchens no deja de tocar a nadie, a ninguna religión. Se va lanza en ristre contra las mentiras de la Biblia, califica al Corán como una copia mal hecha de la Biblia y se­ñala como un loquito a quien inspiró a los Testigos de Jehová, entre otros. Además ase­gura que las aseveraciones metafísicas de la religión son falsas, que el Nuevo Testamen­to supera en maldad al Antiguo, que el Corán se nutre de los mitos judíos y cristianos, que la religión tuvo orígenes corruptos, que la religión puede ser una modalidad de abu­so de menores.

A lo largo de las 350 páginas de este libro, el periodista y escritor británico trata de demostrar una tesis a todas luces interesante, que me parece el eje central de la discu­sión que le ha planteado al mundo: “Nosotros los ateos estamos seguros de que se puede vivir una vida ética sin religión”.

Allí me parece que se debe centrar la discusión. El autor puede ser un ateo irre­di­mible pero es muy llamativa su afirmación, que lo ha llevado a diversos escenarios del mundo, y que es como una proclama del ateísmo: “No creemos en el cielo ni en el in­fierno, y ninguna estadística demostrará jamás que sin este tipo de lisonjas y amenazas cometemos más delitos de codicia o violencia que los creyentes”

De esta manera podríamos entrar a analizar si realmente la violencia tiene alguna clase de relación con el ateísmo. Hasta ahora nadie la ha encontrado. Por el contrario, dice Hitchens, la religión sí mata, como lo han hecho cristianos, judíos y musulmanes a lo largo de la historia, y como lo han seguido haciendo en nombre de Dios. En cambio, señala el autor, nadie puede decir que en nombre del ateísmo se haya cometido algún crimen, aunque no descarta que haya ateos que cometan crímenes singulares.

¿Son malos los ateos? ¿Son repudiables por el simple hecho de no creer en Dios? ¿Cometen más crímenes que los que son creyentes? Lindas preguntas, ¿verdad? Las respuestas pueden ser múltiples, pero nadie puede llamar asesino a Hitchens y ni siquiera se le puede tildar como una encarnación del mal como muchos han querido...

Blogs El País, 2-5-08