La fundación de la visita del Papa tuvo 315 euros de donativos en 2005

Joaquín Ferrandis – Valencia

Conmover el corazón de los creyentes no es lo mismo que remover sus bolsillos. Y si no que se lo pregunten a los responsables de la Fundación V Encuentro Mundial de las Familias, la entidad participada por la Generalitat, el Ayuntamiento, la Diputación y el Arzobispado que se encargó de organizar la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en julio de 2006.

La fundación, creada el 25 de febrero de 2005 con un capital inicial de 40.000 euros, sólo logró recoger donativos por importe de 315 euros para preparar la visita del Papa en su primer ejercicio de funcionamiento. De esta irrisoria cantidad, 300 euros co­rrespondieron a desembolsos de patrocinadores, promociones y colaboraciones y los 15 euros restantes a las cuotas de usuarios y afiliados. Con estos ingresos, la fundación no tuvo más remedio que contratar una póliza de crédito con Bancaja por importe de 300.000 euros para hacer frente a sus primeros gastos de funcionamiento.

Así consta en la documentación correspondiente a 2005 depositada por la propia Fundación V Encuentro Mundial de las Familias y que ha podido ser consultada por el diputado socialista José Camarasa. Esta documentación sobre el primer ejercicio de fun­cionamiento de la fundación, participada por las tres instituciones gobernadas por el Par­tido Popular y el Arzobispado de Valencia, fue depositada el 18 de julio de 2006 en el Registro de Fundaciones de la Generalitat y sólo se ha podido conocer ahora.

Los gastos del viaje del Papa a Valencia se han convertido en uno de los secretos mejor guardados del Consell, que sistemáticamente remite al patronato de la Fundación V Encuentro, del que forma parte, para que obtener información. La previsión del coste del evento, estimada en su día por la organización, era de unos 20 millones de euros. A fecha de hoy se desconoce el gasto real y no se permite el acceso a las cuentas de la fun­dación correspondientes al ejercicio de 2006, pese a estar depositadas en un registro pú­blico.

Las previsiones de ingresos y gastos no debieron cumplirse demasiado bien, ya que en un escrito de aclaración los gestores reconocen que "la fundación sufrió un défi­cit transitorio de liquidez durante 2005 (...) por la utilización de una póliza de crédito para financiar las primeras operaciones y contratos a la espera de recibir donativos parti­culares y empresariales y suscribir los convenios de colaboración".

Esta situación no impidió que la fundación realizase gastos en 2005 por importe de 206.000 euros, de los que 23.000 fueron para afrontar los salarios del personal con­tratado.

Sin embargo, el mayor dispendio se realizó en publicidad, propaganda y relacio­nes públicas. Así, se destinaron 160.000 euros a promocionar este evento confesional, de los que 100.000 fueron para sufragar la página web del V Encuentro Mundial de las Familias –en la que se difundían mensajes contrarios al matrimonio homosexual y el aborto– y la producción audiovisual promocional.

Según la documentación consultada por el diputado socialista José Camarasa, el gasto en publicidad viene a coincidir con el importe utilizado de la póliza de crédito sus­crita con Bancaja.

Dos años después de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia, los gastos rea­lizados siguen siendo opacos. Tan sólo Víctor Campos, vicepresidente del Consell en fe­brero del año pasado, se atrevió a adelantar una cifra de 1,9 millones de euros, menos que los 2,36 millones declarados por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y muy lejos de las estimaciones de 20 millones que realizaron en su momento los propios organiza­do­res.

Los socialistas, por su parte, han cifrado los gastos del evento papal en 60 millo­nes de euros, de los cuales 12 se habrían destinado al coste de la retransmisión televi­si­va que pagó Canal 9 a la productora que se encargó de realizar las dos jornadas que per­maneció Benedicto XVI en Valencia.

En la organización del V Encuentro Mundial de las Familias y la visita del Papa se movilizaron más de 8.000 agentes policiales, se cerró durante meses el puente de Monteolivete para instalar un imponente altar con un campanario, se prohibió la circu­lación en numerosas avenidas, se instalaron 7.000 inodoros móviles y centenares de fuentes públicas, se engalanó toda la ciudad con banderas vaticanas, se adecuaron nu­me­rosas áreas de aparcamiento y se ocupó el pabellón uno de Feria Valencia para los puestos de las entidades religiosas y la oferta de ocio.

El País, 13-7-08