USTEDES SIEMPRE PIDIENDO
Así dijo el rico del pueblo al párroco mientras sacaba el dinero
de la cartera, respondiendo éste: ¡Y ustedes siempre dando!
Benedicto, que ocultó hasta donde pudo las sodomías de sus clérigos en USA, ha viajado allí tan campante a pedir perdón tras décadas de cómplice silencio. Dice que pondrá remedio a la concupiscencia de los infames pastores, que ha puesto a la iglesia católica norteamericana al borde de la bancarrota.
Viene a decir por tanto, que las únicas medidas tomadas hasta ahora (alejamiento de los curas del lugar pecaminoso) se habían manifestado insuficientes. Comprobación a todas luces innecesaria pero culpable.
Aquí, en España, todavía le esperamos para que haga público su desconsuelo por la ayudita prestada al golpe militar franquista que causó tanto horror y muerte. Bien es cierto que lo de la guerra civil no solo no le costó un duro, sino que llenó y sigue nutriendo las arcas eclesiales de prebendas y privilegios.
El especial tratamiento constitucional a la iglesia católica, permite la existencia de una inmensa nómina de sotanosaurios que perciben haberes del Estado en centros públicos, sin más preparación que la fe religiosa. Díganme qué pintan en cuarteles, cárceles, escuelas y demás ámbitos públicos.
Ahora pretenden invadir los hospitales, en algo tan insólito y disparatado como los comités de ética asistencial, ellos que han combatido cualquier avance en el tratamiento humanitario del dolor y en el derecho a disponer de nuestra propia vida.
Los gobernantes de nuestra actual democracia han declinado el derecho a proponer obispos o pasear bajo palio. Menos mal que mantienen la pintoresca costumbre de acudir a procesiones, hacer ofrendas a los santos e invocar su protección frente a los males que nos acechan. ¡Qué alivio!
Carlos Etcheverría
Presidente del Ateneo Republicano de Galicia
Domingo 27-04-2008