Un Olimpo sin apóstoles
Ese parece el fin de esta religión, cada vez más secta y cada vez con menos futuro. Y no lo digo yo, que también, sino que hablan los datos. Aquí se recogen los datos, según L’Osservatore Romano, periódico nada sospechoso de engañar, pues se trata del órgano oficial del Vaticano.
Entre 2005 y 2006 la disminución de curas y monjas ha sido de un diez por ciento, en todo el mundo. Estando por primera vez por debajo del millón de miembros. Las bajas no sólo se deben a las producidas por fallecimiento y que no han sido cubiertas, sino que también hay una parte importante de miembros que abandonan voluntariamente los hábitos. A todo esto hay que sumar el envejecimiento de sus miembros con lo que la edad media de los mismos también ha aumentado considerablemente los últimos años.
Ya sabíamos que en España los seminarios estaban vacíos. Ahora tenemos datos que lo constatan. Y desde luego no parece nada extraño. A medida de que la Iglesia Católica se va alejando de los postulados sociales vigentes en todo el mundo, es lógico pensar que pierdan postulantes.
Y no sólo pierden postulantes, también pierden clientes. Sin embargo, nuestros queridísimos obispos siguen presumiendo de que este país es muy, pero que muy católico. Y claro, utilizan las cifras de bautizados para asegurarlo, sin tener en cuenta, dos matices: uno, la obligatoriedad con la que muchos fuimos bautizados para poder ser reconocidos socialmente (esto ocurrió hasta hace treinta años en este país) y otro, que niegan la apostasía, retrasándola hasta el infinito con el fin de seguir con cifras ficticias que les benefician (por cierto, todo aquel que quiera apostatar puede seguir los pasos aquí).
Lo que está ocurriendo es lo razonable pues a estas alturas estar en contra del divorcio, de los preservativos, de cualquier forma de aborto, de las uniones homosexuales, de la igualdad entre hombre y mujer, de las células madre, de los cuidados paliativos, de cualquier cosa que signifique progreso (recordemos que el mayor enemigo de la religión es la ciencia) sea técnico o social.
No permitamos que se juegue con ventaja. El caso de la discriminación de la mujer dentro de su comunidad es lacerante. Hoy las monjas son esclavas de los curas, aunque sean cuatro veces más numerosas que ellos, no sólo porque no pueden llegar al estatus del sacerdocio, sino porque simple y llanamente les sirven. ¿Por qué no cumple la ley de igualdad la Iglesia? No son españoles. ¿Por qué no se puede obligar a la Iglesia, lo mismo que a una empresa, a que en los puestos jerárquicos haya igualdad entre hombres y mujeres? ¿Es que tiene bula en todo?
Es difícil entender por qué se protege tanto a la Iglesia Católica desde el poder. Los que podrían llamarse los diez mandamientos laicos que ha presentado IU, denota un esfuerzo por fijar normas de cumplimiento para evitar los privilegios a la Iglesia. Al igual que los diez mandamientos cristianos, también se pueden resumir en dos:
Ruptura del concordato y de la asignación económica a la Iglesia. Sí a la autofinanciación y no a la religión en las escuelas públicas.
Facilidad para apostatar a aquel que lo desee, obligando a la Iglesia a aceptarlo y creando un registro estatal que lo garantice.
Y había quien pedía a los Obispos que cesaran
a los responsables de la COPE. ¡Qué ilusos! El tiempo ha dado la
razón a quienes creíamos que eran los mismos perros con distintos
collares.
Hay que ir hacia un Estado Laico. Lo demás es templar gaitas, o báculos
episcopales.
Salud y República
05 febrero 2008
Rafael García Almazán